Me disgusta en sobre manera los románticos, que van por la vida buscando al amor; pelean causas perdidas, las defienden a capa y espada, no importando cuantas cicatrices haya ya en su ser por luchar batallas imposibles y en algunas ocasiones inexistentes. Yo no puedo negar que siento una profunda admiración por ellos, pues pueden tropezar con los que no saben querer y caen con el corazón herido, pero se levantan deseosos de probar de nuevo las mieles del amor y exponerse a las aventuras que les aguarda en el camino. El romántico busca y encuentra , experimenta, aprende a base de ensayo y error no importa cuantas heridas nuevas tenga que sufrir. Juega con lo que cree que es amor, lo forma y deforma a su conveniencia, y cuando las cosas no salen como él previno culpa al destino y al maldito vaivén de la vida. Los románticos crean imágenes de un futuro incierto, se ilusionan, sueñan, se alegran de lo que está por venir, ¿cómo no tener compasión de ellos? Son como niños que quieren crecer,...